Hoy os voy a hablar de un tema que me parece de vital importancia en el mundo de la salud: la relación del personal sanitario con el paciente. A lo largo de esta publicación iré explicando con algunos ejemplos prácticos ( muchos de ellos vividos en carnes de gente muy cercana a mí) la importancia de una buena relación, o en algunos casos, la importancia de al menos " una mínima relación del personal sanitario con sus pacientes".
Hoy en día, como todos sabemos, vivimos en una sociedad dominada por el estrés, agobio, tareas de última hora.... es decir, vivimos a contrareloj¡.
Está claro que es verdaderamente difícil saber dejar detrás de la puerta todas estas preocupaciones antes de entrar a nuestro puesto de trabajo, pero es un objetivo que nos debemos proponer alcanzar, y aun más si tenemos la suerte, para mí, de trabajar en el mundo de la medicina.
Es muy triste, y es algo de lo que cada día estoy más convencida, que años después de acabar la carrera de medicina/enfermería, a muchas personas se les vaya esa "ilusión" de trabajar por la vida de sus pacientes. Parece que estuviesen ejerciendo una carrera que se les ha impuesto hacer,en vez de ser una carrera por la que tanto han luchado hasta que han coseguido llegar a ser algo parecido a los profesionales que soñaban cuando eran niños.
Creo que se les ha olvidado ( a la mayoría, que no me gusta generalizar) que sus pacientes, antes de ser pacientes, son PERSONAS; personas con sentimientos, personas que están asustadas porque pueden estar pasando por una enfermedad complicada, personas con incertidumbre que quieren respuestas, personas que en muchos casos no entienden lo que le está pasando y necesitan de alguien que se lo explique y le dedique unos segundos para tranquilizarlo. Perdonenme si alguien no está de acuerdo conmigo, pero soy de las que piensa que, en momentos difíciles, como puede ser estar atravesando una enfermedad, una palabra agradable, ya no digo un gesto cariñoso que tampoco se los iban a "caer los anillos" por hacerlo,puede curar la mitad de la enfermedad.
Señores, médicos, enfermeras, celadores, auxiliares, solo pido que se pongan por un momento en la piel de uno de sus pacientes; solo por un momento. Imagínense que un día sin mas se empiezan a encontrar mal en su casa. Esperan unos días a ver si el dolor desaparece o va a menos, pero se dan cuenta que sigue ahí, que no se va, que va a mas... deciden ir al hospital; le hacen miles de pruebas, y después de decirle que no tienen muy claro lo que está pasando en su cuerpo, lo ingresan y le siguen haciendo pruebas, pruebas y mas pruebas. Pasan los días, las semanas, y esas personas "activas", "autosuficientes", "alegres" que eran antes de entrar en el hospital, desparecen. Ahora díganme, si por si esto fuera poco para ustedes, que ahora viniese una enfermera a canalizarle una vía sin mirarle a penas a la cara, sin decirle un simple " buenos días María, ¿como durmió hoy?"; un médico que entra en la habitación con cara de pocos amigos, le dice lo que tiene con los términos más técnicos y menos entendibles posibles y se va, importándole bastante poco como se quede usted, sino mas bien, con su único propósito de a las tres de la tarde estar comiendo en su casa, acabar rápido en definitiva.
Seguramente que si estuviesen en alguno de estos supuestos casos (sacados de la realidad) cambiarían bastante las tornas.Como dije antes, no soy amiga de "generalizar". Gracias a dios, en nuestro sistema sanitario tenemos profesionales (médicos, enfermeras, auxuliares, etc) extraordinarios, que se preocupan por sus pacientes, que se van a su casa dándole vueltas a los casos que mas preocupados le tienen intentándo buscar una solución; profesionales que VIVEN su profesión ( valga la redundancia), que AMAN su profesión, que les da igual llevar dos horas de retraso al pasar su consulta, porque se toman el tiempo que le hace falta con cada uno de sus pacientes; profesionales, que antes de ponerse a hacer mil pruebas absurdas ( en muchos casos) se toman unos minutos en mirar a la cara a su paciente: mirarlo, escuchar lo que le dice, oír sus necesidades; a veces, haciendo esto, tienes medio diagnóstico hecho. Lo podría resumir en una simple frase: "muchas veces la respuesta la tienes delante de ti, solo tienes que pararte a observar".
Queridos blogger@s, espero que la publicación de hoy os haya gustado, y que si alguien que lo este leyendo es un profesional de la salud, que lo reflexionase.
Un saludo a todos, feliz jueves¡

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